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viernes, 28 de diciembre de 2012

ADELANTO DE MIS PRÓXIMAS NOVELAS

Últimamente tengo mi blog algo abandonado, me falta el tiempo para hacer todo lo que me gustaría, por lo que os pondré un adelanto de las dos novelas que estoy escribiendo y que son las que ocupan todo mi tiempo libre (que por desgracia es muy poco) espero que os gusten.

La primera es DÍAS DE SOLEDAD.
Este es un pequeño fragmento.



15 DE OCTUBRE 12:32
Me he levantado, me he puesto el chándal y el pelo sin peinar sujeto en una coleta, he salido a la calle y todo me ha parecido distinto. Tal vez sea yo que mire de otra manera, tal vez… el caso es que el sol no lucía de la misma forma, me pareció apagado, sin brillo, sin fuerza, no sentía su calor.
La gente pasaba igual que siempre, cada uno a lo suyo. Nadie te mira.
Me he metido en la primera tienda que he visto, ha resultado ser una de chinos. Tú te hubieras enfadado, habrías murmurado eso de “con todas las tiendas de españoles que hay…” pero tú ya no estás, ya no importa nada…
Lo cierto es que en esas tiendas hay de todo, me he quedado maravillada a pesar de mi estado de ánimo pésimo. Todo lo que puedas imaginar o necesitar está ahí. Me he dirigido a la sección de papelería, he comprado este cuaderno y me he vuelto a casa todo lo deprisa que podía ir sin correr. No he mirado a nadie a la cara, no he hablado con nadie, los murmullos de la gente me molestan, las risas, las palabras, los gestos… estar con otras personas me hace sentir mal.
He llegado a casa y he abierto la puerta con un suspiro. Me he quedado un momento con la espalda apoyada en la puerta, he mirado fijamente lo que me rodeaba. Parece distinto. Nuestro piso, ahora solo mío. Todo igual y tan diferente. He sentido pánico y he corrido otra vez a la cama. Me he quitado el chándal y lo he dejado tirado en el suelo, mi pijama estaba dónde lo había dejado, sobre la alfombra, mecánicamente me lo he puesto y me he metido en la cama como si eso pudiera salvarme, salvarme de mis sentimientos, salvarme de mi dolor, salvarme de mí… pero eso no es posible.
Estoy escribiendo esto para sentirme mejor, pero no sirve de mucho, aunque mientras escribo parece que el tiempo pasa más rápido, al menos estoy entretenida.
He llamado al trabajo, no me encuentro con ánimos para ir a trabajar. Les he pedido unos días de vacaciones con la excusa de que no me encuentro bien. Me han concedido una semana, a pesar de que me deben 15 días, y eso porque ahora no hay mucho trabajo. Son unos tiranos, solo interesa la producción, no las personas, no importamos nada más que para hacer el trabajo lo mejor posible en el menor tiempo, lo demás no importa. Somos como máquinas, instrumentos para llegar a un fin, nada más. ¡Qué triste! Antes no me había puesto a pensar en estas tonterías y ahora mírame, estoy analizando nuestra sociedad mientras estoy en la cama, llorando de dolor y de rabia, sin entenderme ni a mí misma.
Me faltas tú.
Tú.
Mi sustento.
Mi pilar.
El que me sujetaba cuándo estaba a punto de caer. El que me hacía reír cuando me moría de ganas de llorar.
 El que hacía que mi vida tuviera sentido.
Tú…
¡Ya estoy llorando otra vez!

16 DE OCTUBRE 03:08
No puedo dormir. Llevo todo el día en la cama, y el de ayer también. Pero no tengo ganas de levantarme, no tengo ganas de nada más que taparme entera con el edredón y llorar. Llorar hasta que ya no tenga lágrimas y me quede dormida y dormir y dormir. Dormir lo suficiente para que cuando me despierte ya no me acuerde de nada, ya no sienta nada. Pero ni siquiera me queda el consuelo de poder seguir llorando, parece que dos días enteros es mi límite. Está bien saberlo.
He levantado las persianas, creí que ver el cielo y las estrellas me animarían. Pero no veo nada, solo tejados y chimeneas y antenas… no hay cielo azul ni maravillosas estrellas.
¡Mira! Ya me vienen las lágrimas otra vez…
16 DE OCTUBRE 18:32
Me he levantado a comer algo, no es que tenga ganas, no quiero comer, pero mi cuerpo me pide a gritos que tome algo sólido. He entrado en la cocina y he abierto el frigorífico. Se me ha parado el corazón. Lo primero que he visto han sido los yogures esos que solo tomas tú, que saben a rayos pero que dices que son muy sanos, y el tapper con las sobras de la última comida que hiciste, “macarrones a la parmesana”, tu especialidad. He cogido el tapper y un yogur, me he sentado en el suelo y me he puesto a comer los macarrones fríos mientras unas enormes lágrimas corrían por mi cara, hubo un momento en que pensé en congelarlos, para tenerlos siempre. Luego he pensado que no puedo ser más patética, ni más estúpida…








Y ESTA ES LA SEGUNDA, tengo el triste defecto de no poder centrarme en un punto en concreto, por lo que siempre tengo varios proyectos abiertos, por mí que no quede ;)






Se adentró en el bosque como cada tarde, se dirigía hacia el claro donde la estaba esperando Robert, su amigo de la infancia, allí luchaban diariamente con la espada, ella aprendía a defenderse, él practicaba pues hacía poco que se había convertido en soldado.  Su señor feudal, sir  Arnold Wilson le había dado trabajo en cuanto cumplió los 10 años, como escudero, ahora se sentía muy orgulloso de su nueva posición.
Siguió caminando y como había supuesto, Robert ya estaba calentando.
-Venga niña, que no tengo todo el día, hoy te has retrasado.
-Ya ves, he tenido un pequeño problema con los caballos.
-Déjame adivinar… ¿el nuevo?
-Sí, ese mismo, es hijo del demonio, te lo juro, no me soporta, en cuanto me ve echa a correr y no  hay quién lo alcance.
Robert se reía mientras ella hablaba.
-¡No te rías! Es la verdad.
-Qué cosas tienes, seguro que ha sido pura casualidad, Diamante es un caballo estupendo.
-Ya claro, para ti que cuando lo montas pareces más alto.
El muchacho soltó una sonora carcajada.
-¿Más alto? Soy lo suficientemente alto.
-¿Sí? Para qué.
-Pues para ser un buen mozo.
Ahora fue ella la que se echó a reír.
Robert era hijo del herrero, tenía tres hermanos mas, todos varones, él era el pequeño aunque no el más bajo, su piel blanca y su pelo castaño claro, tenía unos ojos que a veces recordaban a la miel, apuesto, simpático y divertido. Su padre no era un hombre apegado, era violento y desagradable. Un día mientras ella paseaba por el bosque lo encontró tendido en el suelo y mal herido, sin preguntar nada lo cogió y como pudo se lo llevó a casa, allí lo curó de sus heridas, desde entonces fueron amigos inseparables, y por desgracia no fue la última vez que tuvo que curarlo.
Pasadas las seis Robert la acompañó hasta su casa. Leonor vivía con sus padres en una cabaña bastante lejos de la aldea, su padre poseía tierras pero ya estaba mayor y las tenía arrendadas, también tenían animales de los que se ocupaba Leonor y una enorme huerta donde trabajaban los tres, era hija única.
-Hola señor Morrison.
El padre de Leonor estaba sentado en la entrada de la casa.
-Hola muchacho, que tal te va.
-Pues bien señor.
-¿Ya me traes a mi pequeña?
-Sana y salva señor, como siempre.
-Muy bien –dijo el hombre mientras apretaba la mano de su hija afectuosamente- así me gusta, sana y salva.
Los tres rieron.





Decidió ir a por moras en cuanto su madre comentó que quería hacer un bizcocho de dicha fruta, a ella le encantaba ese postre, no lo dudó ni un momento y salió de la casa con la cesta y una enorme sonrisa. Una sonrisa que desapareció en cuanto se encontró con Samuel.
Distraída en su tarea no se percató de la llegada de los hombres hasta que estos estuvieron prácticamente a su lado, con un brinco se puso en pie, aún con la cesta de moras en la mano.
-Vaya, vaya, mirad que animalito hemos encontrado en el bosque.
Los otros dos hombres la miraron con una media sonrisa horrible en los labios. Samuel se acercó un paso más a ella, y esta retrocedió un paso.
-Qué queréis.
Samuel puso la mano en el mentón fingiendo pensar seriamente la pregunta.
-Bueno, una pregunta interesante Leonor, aunque creo que sabes bien la respuesta.
A ella se le aceleró el corazón de miedo, no soportaba a Samuel, el hijo de sir Wilson, su señor feudal, un muchacho prepotente, desagradable, violento, creía que todos debían hacer su voluntad, por ser el hijo de quién era, no tenía reparos en tomar lo que quisiera sin importarle absolutamente nada.
-No te acerques a mí. ¡Déjame en paz Samuel!
El soltó una carcajada.
-Me gustas mucho Leonor, nunca dejas de sorprenderme, pero no sé por qué te haces tanto la estrecha –se acercó un poco más- yo sé que me deseas.
A ella le dio un vuelco el estómago de puro asco. Sabía que tenía que alejarse de él, era peligroso, y no había traído ni una triste daga para defenderse.
Los otros dos hombres se acercaron un poco más a Samuel, y este dio un paso en dirección a Leonor que sin pensárselo si quiera, echó a correr por el bosque.
-¿A dónde vas? ¿Crees que no te voy a coger Leonor? –Preguntó echando a correr detrás de ella- Qué ilusa, tarde o temprano te atraparé.
Leonor tiró la cesta de moras a un lado pues la impedía la movilidad y sin saber hacia donde siguió corriendo, oía los pasos de sus perseguidores muy cerca de ella, cada vez más, la atraparían, estaba segura y después, después…prefería no pensar en eso, tenía que correr y muy rápido. Debía sortear las ramas de los árboles que la golpeaban el cuerpo, y el vestido limitaba considerablemente sus movimientos, su corazón iba muy rápido, casi no podía respirar y sentía punzadas en el pecho y en la cabeza, ¡estaba perdida! No podría escapar, no esta vez… de pronto se dio de frente con algo, algo duro y fuerte, de la fuerza del impacto ella salió disparada hacia atrás, pero una mano firme la sujetó por los codos e impidió que se golpeara con el suelo.
-¡Cuidado muchacha!
Leonor, que se había agarrado fuertemente a los brazos del hombre, levantó la mirada lentamente, lo que vio la dejó conmocionada, era un hombre, ¡pues claro que era un hombre! Pero el hombre más apuesto que jamás había conocido, sus ojos negros la miraban profundamente y por un instante se perdió en la inmensidad de esa mirada.
A lo lejos se oían los pasos de los tres rufianes y  volvió a la realidad.
-Por favor señor, ayúdeme, no deje que me atrapen, se lo suplico.
-¿Qué…?
Pero antes de que pudiera continuar  un hombre apareció seguido de otros dos. Instintivamente la puso detrás de él y sin que ella se diera cuenta aparecieron a su lado un montón de hombres enormes y la rodearon, ¿De dónde habían salido? Ella estaba conmocionada pero no dejaba de mirar a su alrededor, de pronto se sintió muy pequeña, todos los hombres que estaban junto a ella eran altísimos y enormes. Todos vestían ropas de guerra, cota de malla, yelmos y unas espadas tan grandes como ella misma colgaban de sus cinturas, miró al frente y solo pudo ver la espalda, inmensa, del hombre que la había sujetado antes, también vestía cota de malla pero no llevaba yelmo, su mano derecha ya estaba en la empuñadura de su espada.
Samuel se quedó paralizado en cuanto vio al guerrero, frenó tan en seco que los dos hombres que le seguían se golpearon con él. ¡Malditos fueran! ¿Cómo podían ser tan estúpidos? Pero eso a él le había importado poco cuando los contrató, debían servir para sus planes, si eran idiotas a él no le importaba mientras cumplieran con sus propósitos.
Miró al guerrero a la cara, era fiero y fuerte, de eso no cabía duda, al instante sus compañeros de armas se acercaron a él formando un muro casi impenetrable. Pero no podía acobardarse, él era el hijo del señor de esas tierras, nadie podía hacerle daño o se enfrentaría a la ira de su padre, reunió valor y se dirigió al que parecía ser el jefe, que era sin duda el más grande de todos.
-Devolverme a la muchacha.
Él lo miró sin cambiar la expresión de su cara.
-¿Por qué debería hacerlo?
-Ella me pertenece.
Leonor abrió mucho los ojos, no podía consentir que dijera eso, si esos hombres creían que era de él no dudarían en entregarla. Le tocó la espalda con cuidado.
-Eso no es verdad mi señor. –le dijo a la espalda, con mucha firmeza, o eso supuso ella.
El dueño de la espalda no hizo ningún caso de lo que ella le había dicho, tal vez no lo dijo con suficiente fuerza, le miró intensamente, empezó a tener miedo.
-No te preocupes muchacha, mi señor no dejará que te suceda nada malo.
Ella miró hacia el hombre que la había hablado, sonreía amablemente y la infundió confianza, se serenó y se dispuso a esperar lo que estaba por suceder.
-¿Es tuya dices?
-Sí, lo es.
-¿Es tu esposa?
Samuel dudó un instante, ¿A qué venía eso?
-No.
-¿Tu hermana tal vez?
-No.
-¿Tu prima?
Samuel empezaba a ponerse nervioso.
-No.
-¿Tenéis algún parentesco familiar?
-No. –contestó Samuel claramente enfadado.
-¿Y por qué dices que te pertenece?
Samuel perdió la paciencia, no podía perder el tiempo con aquél imbécil, quería a Leonor ya.
-Soy el hijo del señor de estas tierras, todo lo que hay en ellas me pertenece, ¿Y quién sois vos señor, qué estáis en tierras de sir Wilson sin ser invitado?
De los ojos del guerrero salieron chispas, pero Samuel no se inmutó.
-Soy Sir Connor Johnson Edwards.
Samuel abrió mucho los ojos, claro signo de reconocimiento, de repente se puso nervioso. Leonor lo vio a través del hueco del brazo del tal Connor, por lo visto era un hombre importante.
-Y puedes ir diciéndole a tu señor que estoy en sus tierras, dentro de dos horas iré a verlo y mis hombres y yo nos quedaremos al menos una semana, que lo tenga todo preparado.
Samuel asintió con la cabeza, echó un ojo a Leonor pero fue lo suficientemente listo para no decir nada, se dio media vuelta y se marchó.
Leonor respiró profundamente, sintió como todos a su alrededor dejaban espacio y Connor se giró, quedó frente a un pecho enorme y firme, sintió como respiraba por su movimiento y durante unos segundos se quedó así, sin saber muy bien qué hacer.
-No me gusta nada ese muchacho, al parecer las habladurías son ciertas. –dijo Connor a sus hombres. Reparó en la muchacha que estaba frente a él sin moverse, con la vista fija en sus ropas.-Bueno, parece que ya eres libre.
Leonor levantó la mirada, sus ojos eran de un verde musgo y lo miraban con una gratitud enorme.
-Gracias mi señor, se lo agradezco mucho.-Dio un paso atrás algo cohibida, dirigió su mirada alrededor – muchas gracias  mi señor- y comenzó a andar con paso firme.
-¿A dónde vas?
Ella se giró lentamente y lo miró extrañada.
-A mi casa, señor.
-No creerás que te vamos a dejar ir sola.
Leonor lo miró fijamente, no sabía muy bien con quién estaba tratando, por lo tanto debía tener cuidado con lo que decía.
-Bueno, no veo razón por la que deban acompañarme, Samuel ya se ha ido y puedo volver a casa tranquilamente.
-Pues yo creo que no. Te acompañaremos muchacha.
El tono daba a entender que no había discusión posible, Leonor abrió mucho los ojos y se acercó.
-Mi señor, de verdad, no debe molestarse, ya no hay peligro.-suplicó.
Connor la miró fijamente.
-No es molestia.
Leonor sintió pánico, que dirían sus padres se la viesen llegar con todo un ejército.
-Pero… pero, mi señor, mis padres ya son bastante mayores y no creo que les haga bien verme llegar seguida de un montón de guerreros gigantescos armados,  se les podrían parar el corazón del susto.
Una media sonrisa apareció en los labios de Connor que hizo que a Leonor le diera un vuelco el corazón.
-Guerreros gigantescos ¿eh?
Leonor se dio cuenta, por primera vez de lo que había dicho, se puso roja como un tomate y bajó la mirada.
-Lo siento, no quería ofenderlos.
-No nos ofendes muchacha -contestó el hombre que le había dado ánimos antes- en verdad es un buen alago, ¿verdad chicos?
Todos asintieron a la vez.
-Te acompañaremos –sentenció Connor- ya veremos lo que hacemos para no asustar a tus ancianos padres.-comentó con un tono divertido.
Leonor, viéndose derrotada asintió con la cabeza y esperó a que los soldados se pusieran a su lado, luego se adentró en el bosque con un ejército de hombres gigantes y aterradores.
 

11 comentarios:

  1. ¡Qué buena tía! ¿Dónde tenías oculto ese talentazo? Estoy deseando leer ambas novelas que van a ser un éxito, ni lo dudes. Un abrazote guapa.

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    1. Gracias Sonia, me encanta que te gusten, me haces muy feliz.
      Besotes

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  2. El primer fragmento se ve que va hacer una de las historias q me gustan....donde me emocione, ria y me enternezca ya me tiene ganada...Esperare al lanzamiento, avisa eh.

    El segundo, aunque me atrajo, me sigo quedando con el primero jejejejej

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    1. Me alegra que te guste, muchas gracias y espero no decepcionarte si alguna vez ve la luz;)
      Besazos!!

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  3. Qué pasada!!! no se cuál comentar primero...
    Bueno voy por orden, el primer relato es muy triste y conmovedor, no es del tipo que a mi me gusta (más que nada por que parece deprimente), pero escribes, tan, pero tan bien, que lo quiero seguir leyendo.

    Y el segundo, no solo quiero seguir leyendo, necesito que continúe la historia, hija me has dejado a con la intrínculis, y ya sabes plumilla que a Laidy eso no se le hace... jejejeje!!!!

    En fin, que decir, soy tu fan número uno y estoy deseando leer estas historia y la segunda de ya sabes...

    Este segundo libro, tiene una pinta increíble, y me llama muchísimo la atención.

    La Musa del arpa te ha dado resultados eh???

    Un abrazo enoooorme.

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    1. Ay mi Laidy!!! Eres un encanto, al final me lo voy a creer y todo jajaja
      Gracias por estar ahí, gracias por tus comentarios y gracias por ser como eres.
      Besazos

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  4. Escribes como los angeles, jodia por saco.
    El primero es muy triste, pero en el tipo de novela que nosotras practicamos, sabemos que tarde o temprano se recuperara la sonrisa y la esperanaza... ya veremos si el de los macarrones ha muerto o se ha pirado con la prima.

    El segundo me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, ya sabes que la historica me pirra..... que buena eres jodia

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    1. Ey Lury!! Al final tú por aquí ;) jajaja
      El típo no se murió, es el malote :)
      Me encanta que te gusten!!!!
      Besazos

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  5. Arman se me había pasado esta preciosa entrada y no me lo hubiera perdonado por nada del mundo.
    Que escondido lo tenías!!!!Vaya talento!!!!
    El primer relato como han comentado, es muy triste pero a veces es necesario. Me da que de eso puede salir una historia con mucho potencial.
    El segundo me encanta, adoro la historia y lo medieval más todavía.
    Ya quiero seguir leyendo ambas historias!!!!!!
    Escribes muyyyyyy bien. Espero que las musas te sigan acompañando!!!
    Muchos besos!!

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  6. Tienen muy buena pinta, me quedo a ver un poco más.
    Besos y feliz Año

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  7. Hola: Es creo que la primera vez que visito tu blog! Perdón pero no lo podía encontrar...Me ha fascinado la segunda de tus hidtoria y me encantaría seguir su lectura, te pido por favor me avises si lo debo hacer en otro lado ;)
    Te felicito estos escritos estan fantásticos y me ha encantado conocer tu blog y futuras obras...Ya me tendrás seguido por aquí =D
    Besitos =)

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